El careo judicial entre víctima y acusado es una diligencia excepcional en casos de violencia de género que solo se practica cuando existen contradicciones fundamentales en las declaraciones y no hay otras vías para esclarecerlas. Como abogado especializado en violencia de género, entiendo perfectamente la preocupación y el miedo que puede generar la posibilidad de enfrentarse cara a cara con el agresor en un juzgado. Es una situación que genera gran ansiedad, pero debes saber que existen mecanismos para protegerte durante este proceso.
¿Qué es exactamente un careo judicial entre víctima y agresor?
El careo judicial es una diligencia probatoria regulada en la Ley de Enjuiciamiento Criminal que consiste en el enfrentamiento cara a cara entre dos personas que han prestado declaraciones contradictorias en un proceso penal. Su finalidad es intentar aclarar esas contradicciones para que el juez pueda valorar mejor la credibilidad de los testimonios.
En mi experiencia como abogado que ha representado a decenas de víctimas de violencia de género, puedo asegurarte que esta práctica se utiliza con extrema cautela en casos donde la víctima ha sufrido maltrato.
¿Cuándo se practica un careo entre víctima y acusado en España?
La legislación española establece criterios muy restrictivos para la práctica del careo en casos de violencia machista. Según el artículo 455 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, esta diligencia solo se llevará a cabo cuando:
- Existan contradicciones graves entre las declaraciones de la víctima y el acusado
- No exista otro medio para comprobar la veracidad de las declaraciones
- Sea absolutamente imprescindible para el esclarecimiento de los hechos
Además, veamos por qué este paso puede protegerte: el artículo 20 de la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género refuerza la protección de las víctimas, estableciendo que los Juzgados de Violencia sobre la Mujer deben adoptar medidas que eviten la confrontación directa entre víctima y agresor.
Excepcionalidad del careo en violencia de género
La jurisprudencia del Tribunal Supremo ha consolidado una doctrina clara sobre la excepcionalidad del careo en casos de violencia machista. La Sentencia del Tribunal Supremo 821/2012, de 31 de octubre, establece que «el careo debe ser una medida de último recurso, especialmente cuando puede suponer una victimización secundaria».
Criterios judiciales para autorizar un careo
Los jueces valoran diversos factores antes de acordar esta diligencia:
- La relevancia de las contradicciones para el caso
- El impacto emocional que puede causar en la víctima
- La existencia de otras pruebas disponibles
- El riesgo de intimidación a la víctima
En toda España, los tribunales son cada vez más reacios a practicar careos entre víctimas y acusados en procedimientos de violencia de género, priorizando la protección de la víctima.
Alternativas al careo tradicional: protección de la víctima
Cuando un juez considera imprescindible realizar un careo judicial en casos de maltrato, existen mecanismos para proteger a la víctima:
Medidas de protección durante el careo
- Uso de mamparas o biombos que impidan el contacto visual directo
- Sistemas de videoconferencia desde salas separadas
- Presencia de personal especializado de apoyo psicológico
- Limitación de las preguntas que puede formular el acusado
Aquí viene lo que debes saber urgentemente: el artículo 731 bis de la Ley de Enjuiciamiento Criminal permite que, por razones de utilidad, seguridad o de orden público, el juez acuerde que la comparecencia se realice a través de videoconferencia u otro sistema similar.
¿Puedo negarme a participar en un careo con mi agresor?
Como abogado especializado en violencia de género, siempre recomiendo a mis clientas conocer sus derechos ante esta situación. Si bien no existe un derecho absoluto a negarse al careo, la víctima puede:
- Solicitar medidas de protección específicas durante la diligencia
- Expresar al juez, a través de su abogado, el impacto emocional que le causaría
- Pedir que se valoren otras pruebas alternativas
El Estatuto de la Víctima del Delito (Ley 4/2015) refuerza la protección, reconociendo el derecho a evitar el contacto con el infractor y a ser protegida durante la investigación penal.
Consecuencias psicológicas del careo para la víctima
El enfrentamiento directo con el agresor puede generar efectos negativos en las víctimas de violencia de género:
- Revictimización o victimización secundaria
- Aumento de la ansiedad y estrés postraumático
- Sentimientos de indefensión
- Posible retractación por miedo o intimidación
Por estos motivos, los tribunales españoles son cada vez más conscientes de la necesidad de evitar esta práctica siempre que sea posible.
Preguntas frecuentes sobre el careo judicial en violencia de género
¿Es obligatorio el careo entre víctima y acusado?
No es obligatorio. El careo es una diligencia excepcional que solo se practica cuando es absolutamente imprescindible para esclarecer contradicciones fundamentales y no existen otros medios probatorios. En casos de violencia de género, los jueces son especialmente cautelosos y suelen evitarlo para proteger a la víctima.
¿Qué ocurre si me niego a participar en un careo?
Si expresas tu negativa a participar en un careo por motivos de protección personal, tu abogado puede solicitar al juez que considere medidas alternativas. Aunque técnicamente el juez podría insistir, en la práctica los tribunales suelen respetar estas decisiones en casos de violencia machista y buscan otras vías probatorias.
¿Puede mi abogado impedir un careo judicial?
Tu abogado puede oponerse formalmente al careo argumentando los riesgos para tu integridad psicológica, solicitando que se utilicen otras pruebas o proponiendo alternativas como la videoconferencia. Si bien la decisión final corresponde al juez, una oposición bien fundamentada suele ser efectiva en casos de violencia de género.
Si estás enfrentando un proceso judicial por violencia de género y te preocupa la posibilidad de un careo con tu agresor, no estás sola. Como abogado especializado en estos casos, puedo ayudarte a proteger tus derechos y a minimizar el impacto emocional del proceso. Recuerda que existen mecanismos legales para evitar situaciones que puedan causarte un daño adicional. Contacta con un profesional especializado que pueda orientarte según las circunstancias específicas de tu caso.


